Refrán: A nadie le amarga un dulce

Anita estaba en el patio de su casa con su amiga Bea preparando una fiesta sorpresa para la hermana pequeña de Anita. Habían hecho guirnaldas y farolillos de colores. Cuando se disponían a colocarlos se dieron cuenta de que no se sostenían porque el nudo era poco resistente y se aflojaba.

Anita, dijo Bea, ¿recuerdas cómo era el nudo de barco que nos enseñó el viejo Natalio?-Lo practicamos el verano pasado, pero ahora no lo recuerdo. -Pues ahora no servirá de nada todo lo que hemos hecho si no acertamos con un nudo que aguante; no nos vendría mal la ayuda de alguien… De momento, sigamos con las guirnaldas, dijo Bea. Y se pusieron a cantar mientras terminaban su trabajo.

Al rato llegó el papá de Bea y dijo: ¡qué guirnaldas tan rebonicas!, sois unas artistas.  No estaría mal que os revisara los nudos, ¿qué os parece?.

Y las dos contestaron a una: ¡Claro , a nadie le amarga un dulce!

Y así pudieron poner los adornos más chulis que jamás se hayan visto en una fiesta de cumple. La hermana pequeña de Bea estaba encantada, y pudo presumir de fiesta de cumpleaños.

 

Enseñanza: Todo lo que hagas para ayudar, si es apreciado, será bien recibido

 

Refrán: Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.

Carlitos llegó a su nuevo colegio. En el recreo les contó a sus compis que en el otro cole, él era quien más amigas y amigos tenía. Todo el mundo quería ser mi amigo para jugar conmigo y hacer los deberes juntos. Tenía tantos amigos y amigas que tuve que hacer una fiesta para poder jugar con todos, decía.

Pasó el tiempo y en su nuevo colegio solo Andrés era amigo de Carlitos. Un día Marina le dijo a Andrés: ¿No te parece raro que Carlitos solo te tenga a ti de amigo?. -Bueno, dijo Andrés, es que Carlitos es un poco mandón. –¡Y tantos amigos como tenía en el otro cole!, dijo ella.

-¡ Pero si solo tenía un amigo!, contestó Andrés. –Ah, ya entiendo: dime de lo que presumes y te diré de lo que careces, concluyó Marina.

Enseñanza: Con este refrán aprendemos a reconocer una debilidad en quienes se jactan de algo: no será para tanto. También nos enseña a no hacer ostentación, porque eso demuestra inseguridad.

Refrán: El que calla otorga

Isabel estaba muy contenta porque se abuelita le había regalado una bicicleta roja por su cumple. ¡Es preciosa! Se decía mientras la miraba y remiraba. Mañana le compraré una cestita para llevar mis libros y para cuando haga los recados de mamá, pensó. Esa noche soñó que la bici era mágica y que le salían alas que la elevaban hasta las nubes… entonces ella la llamaba y regresaba sola al garaje. Cada mañana la visitaba antes de irse al cole y por la tarde, después de merendar se daba un paseo en ella.

Una tarde al ir por ella vio que la habían cambiado de sitio, y al acercarse notó que le habían quitado la cesta y le faltaba un pedal. Fue corriendo a su mamá y le preguntó: ¿Qué ha pasado con la bici? ¿Quién la ha roto? -Yo no lo sé, respondió ella, pero tu hermano ha estado con sus amigos en el garaje.

Isabel, muy enfadada buscó a su hermano y le preguntó: ¿Has roto tú mi bici?

Su hermano no respondió y permaneció en silencio.

Entonces Isabel le dijo muy seria y enfadada. ¡Pues el que calla otorga, y ya sabes que la tienes que arreglar!

 

Enseñanza: Con este refrán aprendemos a exigir a las personas aclaren su postura.

 

Refrán: Más vale pájaro en mano que ciento volando.

Merce y Carmen eran hermanas gemelas. Un día fueron de compras con su mamá. Ella les decía por el camino: Como habéis crecido mucho, necesitáis ropa nueva. Como además habéis tenido muy buenas notas y participáis en los trabajos de casa, quiero premiaros. Podéis elegir cada una algo que os guste, pero que tenga un precio razonable.

Cuando terminaron las compras les dijo la mamá: Bueno, ahora me diréis dónde queréis que compremos los regalos.

Pues vamos a la librería, dijeron las dos a un tiempo. Cada una por su lado, empezaron a recorrer la librería mirando estante por estante. Al poco, Merce llegó a donde estaba su mamá con dos libros y un muñeco para hacer guiñol. Mamá, ya he terminado, dijo y se sentó junto a su madre.

Carmen por su parte miraba y miraba estanterías, abría los libros y los miraba y remiraba pero no se decidía por ninguno. Finalmente volvió donde su madre y dijo: Mamá, ¿no va a venir la abuela la semana que viene a estar con nosotros? –Sí, vendrá pronto. –Pues yo, dijo la niña, prefiero esperar a que venga, porque me dará dinero y podré comprarme más cosas.

Bueno, dijo la mamá; haz como gustes.

A la semana siguiente, la abuela llamó por teléfono. No puedo ir, dijo: tengo a los albañiles en casa; no nos podremos ver hasta el verano. Entonces dijo Carmen: pues vamos a la librería a comprarme mi regalo.

Estuvo buscando y buscando pero ya se habían llevado lo que le gustaba. ¡Qué rabia!, dijo; ya no está lo que quería. Y su mamá le dijo cariñosamente. Esto, que te sirva de enseñanza: ya sabes, más vale pájaro en mano que ciento volando.

EnseñanzaCon este refrán aprendemos a ser resueltos y decididos. También enseña a ser realista y conformarse con lo que hay.

 

 

 

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