Por qué hemos de enseñar a dar las gracias, a decir por favor, buenos días, hola, adiós…
En la educación de los niños/as, pedir las cosas por favor, dar las gracias, decir buenos días o buenas tardes no es solo una cuestión de modales: enseñando estos hábitos estamos trabajando la relación con los demás.
Es necesario que dediquemos tiempo a que aprendan estas pequeñas cosas porque les ayudarán a convivir.
En estos tiempos tal vez no se valora lo suficiente la importancia de todo esto, pero hemos de entender que esos pequeños gestos como dar las gracias llevan a respetar a los demás y ganarnos su respeto.
Podemos educar a los niños/as en estos valores desde una fase muy inicial de su vida.
Sus cerebros están programados para la relación con los demás. Todas las acciones que realizan van generando en el niño o niña la inteligencia social y emocional que tendrá en el futuro. Las personas están diseñadas para funcionar en empatía, para actuar según las interacciones del entorno. Un niño que es tratado con respeto y desde muy pequeño escucha la palabra gracias se dará cuenta de que está ante un estímulo positivo y poco a poco aprenderá su uso. Al principio no conoce el significado de esa palabra pero aprenderá que se dice cuando alguien hace algo agradable, y lo asociará con algo positivo.

Jean Piaget habla de un estadio de inteligencia intuitiva en las edades de 2 a 7 años: es en ese tiempo cuando van percibiendo y aprendiendo el sentido del respeto, que les será de gran utilidad en su vida adulta.
Comienzan así a intuir un mundo que va más allá de sus necesidades: en él se encuentra la empatía, el sentido de la justicia y la reciprocidad. Cuando descubran que se ha de dar las gracias si se les ofrece algo o pedir ‘por favor ‘, ya todo será diferente. Desde ese momento ya no lo harán influidos por los mayores sino que le habrán encontrado una motivación positiva. Descubren el sentido del respeto, porque tratar a otros con respeto es respetarse a sí mismos, lo que equivale a valorarse, y ello les aumenta la autoestima.
Es a partir de los siete años aproximadamente cuando se hacen con estos valores, que van a formar parte de su inteligencia social, tan importante para su futuro desarrollo en el mundo. Somos los mayores quienes hemos de inculcarles, con nuestro ejemplo diario, los valores implicados en dar las gracias, pedir ‘por favor’, dar los buenos días etcétera; así irán aprendiendo estas conductas, que conllevan una buena relación con los demás:

-Si te hablan, escucha. -Responde si te preguntan. -Si llegas a donde hay personas, saluda. -Cuando te vayas, di adiós. -Si necesitas algo, pídelo por favor. -Si te ofrecen algo, da las gracias. -Si tienes algo, compártelo; si tienes algo que no es tuyo, devuélvelo. -Si te has equivocado, discúlpate. -No olvidarán que como traten a los demás, así les tratarán a ellos.
Entender y observar estas simples pautas será la base de su relación con los demás.

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