El juego y sus beneficios: A veces olvidamos la importancia del juego para el desarrollo físico y psíquico de los menores. Recordaremos aquí algunos de sus beneficios.
Al jugar, en el cerebro de los niños y niñas se producen una serie de reacciones químicas, se activan ciertas hormonas:
La dopamina estimula la actividad física y hace que los músculos reaccionen a un impulso motor. Estimula la imaginación, la creación de imágenes y juegos fantásticos.
Las endorfinas, hormonas de la felicidad, aportan relajación y bienestar. Es en este momento cuando la creatividad de los niños y niñas es mayor.
La acetilcolina favorece la concentración, necesaria para la memoria; estimula el aprendizaje.

La serotonina reduce el estrés y equilibra y regula el estado de ánimo.
Todas esas hormonas, segregadas durante la actividad, permiten que se puedan desarrollar destrezas que les ayudarán a madurar tanto física como psíquicamente.
Jugar mantiene y mejora las habilidades motrices. Fomenta la imaginación, abriéndoles nuevos caminos.
Además. enseña a trabajar en grupo, a compartir, y a respetar y cumplir las reglas del juego. Les enseña a administrar el éxito y a aceptar la derrota.
Así, el juego se convierte en una gran ayuda, al ser un divertido modo de aprendizaje, al tiempo que favorece la sociabilidad del niño y de la niña mientras maduran.
Por todo ello debemos fomentar el juego de nuestros niños y niñas.

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